Teatros del Canal
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El edificio y su estructura

Los Teatros del Canal de la Comunidad de Madrid se asientan sobre una parcela de 8.750 metros cuadrados en la confluencia de las calles Cea Bermúdez con Bravo Murillo, en el céntrico barrio madrileño de Chamberí. El concepto de esta obra, con una superficie construida de 35.200 metros cuadrados, se basaba en crear un hito artístico-arquitectónico en la ciudad, a la vez que en satisfacer la necesidad de un moderno espacio de artes escénicas. Su edificación ha contribuido a dinamizar la zona, y convertirla en un punto de referencia cultural. Los Teatros del Canal fueron reconocidos con el Premio Nacional de Arquitectura en 2008.

El arquitecto Juan Navarro Baldeweg, catedrático de Proyectos de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid (ETSAM), es el autor de este proyecto, ganador por unanimidad de un concurso convocado en 2000 por la Comunidad de Madrid, que contó con el patrocinio del Canal de Isabel II. Un año y medio después comenzaban las obras, que finalizaron en 2008. Los Teatros del Canal se inauguraron el 20 de febrero de 2009.

El edificio, de nueva construcción, es un complejo integrado por tres partes claramente diferenciadas en los sentidos arquitectónico, funcional y estructural: la Sala Roja, que es el teatro principal y se asienta en el centro del edificio; la Sala Verde o sala configurable, por su capacidad para ser modulada y cambiar de disposición, y el Centro Danza Canal (CDC), que acoge nueve aulas de danza. Estos dos últimos se sitúan a ambos lados del volumen central, la Sala Roja. Se trata de tres espacios con independencia y accesos propios, aunque comunicados por un corredor dorsal, sobre el que asientan camerinos, oficinas, talleres de iluminación, sastrería, cafetería… Además, los tres volúmenes comparten otros espacios, correspondientes a almacenes, garaje y demás compartimentos distribuídos en los sótanos. También dispone de tres plataformas elevadoras (dos montacamiones y un montadecorados).

Las fachadas de los tres cuerpos que componen el edificio son muros de cortina de vidrio que cuelgan de la parte superior de la estructura del edificio. En su totalidad, la fachada combina el cristal transparente, incorporando su actividad a la ciudad e invitando a su participación, con otras cubiertas compuestas de cristales opacos de apariencia mate aterciopelada, en color negro, rojo y plata. Estos últimos vienen a diferenciar cada uno de los tres volúmenes y recuerdan, simbólicamente, los colores tradicionales de los telones de los teatros. Aparentemente, se dejan caer desde la parte superior del edificio, a modo de telón. El tratamiento de la sustancia cromática empleada en estos telones pretende recordar los cuadros del artista Matisse, en los que la pintura adquiere casi una naturaleza escultórica. En el edificio, de sólidas estructuras de acero y hormigón, se han empleado la madera de arce para los panelados de los vestíbulos, aulas y oficinas; el granito para los revestimientos de paredes y suelos, y el vidrio para la los ventanales y la fachada.

Descargar más información sobre el proyecto (revista OHL, núm. 72. 2009)
Juan Navarro Baldeweg

Arquitecto y pintor, Juan Navarro Baldeweg (Santander, 1939) estudió dibujo y pintura en su ciudad natal, entre 1951 y 1956, y grabado en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, en 1959. Posteriormente, se doctoró en la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid, en 1969, y es catedrático de Proyectos de la Escuela desde 1977. Además, ha ejercido la labor docente en ciudades americanas como Boston, Pennsylvania y Yale. Fue colaborador de Alejandro de la Sota, referente de la arquitectura española de los años 60 y uno de los grandes maestros de la arquitectura universal del siglo XX.

Como pintor, Juan Navarro Baldeweg ha realizado numerosas exposiciones individuales y colectivas en España, Europa y Estados Unidos. Son conocidas sus instalaciones Luz y metales (1976) o Hidráulica Doméstica, para la Trienal de Milán (1986).

A partir de los años 80, cuando los municipios españoles comienzan a dotarse de nuevos equipamientos, diseña sus obras más conocidas en diversas ciudades españolas. Entre ellas, figuran algunas como la Casa de la Lluvia (Santander, 1982), el Centro Cultural y Museo Hidráulico en los Molinos del Río Segura (Murcia, 1988), el Centro de Servicios Sociales y la Biblioteca de la Puerta de Toledo (Madrid, 1992), el Palacio de Congresos y Exposiciones de Salamanca (1992), la sede de las consejerías de la Junta de Extremadura (1995) o el Museo de las Cuevas de Altamira (1995). Además, cuenta con proyectos en otros países, como el Centro de Congresos de Salzburgo (Austria, 1992) o el Museo Centro Cultural Salvador Allende (Santiago de Chile, 1993).

Su proyecto de los Teatros del Canal en la Comunidad de Madrid resultó ganador por unanimidad en un concurso orientado a cubrir el déficit de un gran espacio de artes escénicas en la ciudad y dinamizar el distrito de Chamberí. Las obras finalizaron en 2008, año en el que el edificio fue reconocido con el Premio Nacional de Arquitectura.


Entrevista con Juan Navarro Baldeweg

¿Qué problemas plantea el diseño de un gran edificio de nueva planta en el centro de la ciudad?

Diseñar un edificio en el centro urbano es un problema muy interesante que se le plantea a un arquitecto.Yo tuve especial cuidado con que el cruce de las dos calles, Bravo Murillo con Cea Bermúdez, no se viera afectado. Si observamos las cornisas del teatro, se ve una continuidad con los edificios de Bravo Murillo. Además, esa gran masa que son las torres escénicas desaparece porque la cubierta baja hasta las cornisas. Recuerdo que cuando estaba en construcción, el edificio parecía más voluminoso de lo que ahora resulta.

¿Es más complejo diseñar un teatro que otro tipo de edificio?

Todos los edificios tiene su complejidad, pero podría decirse que un teatro es más complejo que, por ejemplo, un museo. Requiere una serie de especificaciones muy concretas. Pero si el programa esta bien establecido, no debe haber problemas.

¿Cuáles son sus materiales preferidos? ¿Los ha empleado en los Teatros del Canal?

En toda la obra predomina el cristal, en sus variantes de opaco y transparente. He querido que el edificio resulte atractivo, que la gente sienta ganas de entrar. Por eso toda la fachada es de cristal, la parte central es transparente y desde dentro se ven los jardines que hay frente al edificio. Pero hay otras dos zonas que se han hecho en vidrio rojo y negro, en un material que no existía y que se ha investigado y desarrollado específicamente para el teatro. Queríamos un material que no fuera reflexivo de la luz; tiene un aspecto satinado, diría que aterciopelado.

¿Esa combinación de fachadas en negro y rojo es un juego inspirado en los telones del mundo del teatro?

Sí, el vidrio opaco parece terciopelo y recuerda la calidad de los telones. Y toda la fachada del edificio tiene una forma en zigzag, jugando precisamente con el movimiento de los telones.

La Sala Roja, dominada por el rojo de las butacas, puede adoptar distintas tonalidades…

La Sala Roja recuerda la idea de los teatros que tenemos, teatros a la italiana. Domina el color rojo y hay una lámpara que actúa como una cinta de luz a lo largo del auditorio y que puede adoptar distintos colores. Yo la llamo aurora boreal. Es una gran lámpara LEDs, me gusta mucho cuando está en azul por el contraste con el rojo.

¿Qué es lo más característico de la Sala Verde?

Esta sala puede tener muchas disposiciones, es un juguete muy versátil. Para ella me inspiré en los pequeños teatros itinerantes, móviles y dinámicos, que en un momento dado montan el teatro en el sitio que les conviene. Me los imaginé acampados en medio del campo, rodeados de naturaleza, y de ahí que domine el color verde. El foso escénico tanto del teatro principal como del configurable dispone de una altura de 35 metros para poder subir y bajar tanto telones como escenarios de las distintas representaciones.

*Información propia Teatros del Canal

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